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Oratoria, logros y promesas repetidas

Por: Hansel García .- El hombre habló; pero ya no es sorpresa ni novedad, pues el Presidente de la República Luis Abinader, ha demostrado tener una gran predilección por comunicar. Habla permanentemente en todos los escenarios y escribe con frecuencia en las redes sociales. Pero éste no fue un discurso cualquiera, el mismo fue pronunciado  desde las afueras del Palacio Nacional, sobre una tarima de festivales, con un público selecto, bien portado y dispuesto a aplaudir. 

En la forma fue una alocución muy bien lograda, inducida hacia lo emocional, marcada altamente por el neuromarketing político, y él la manejó a la perfección.  El Presidente supo jugar muy bien con los tiempos y las inflexiones; incluso logró conducir los latiguillos de aplausos, provocando ciertos picos emocionales en el público,  que contagiaban a la audiencia que les oía y/o veía por los diferentes medios de comunicación. Abinader se ha convertido en todo un orador y eso es altamente positivo  y resaltable. 

En el fondo, fue un discurso de exposición de logros ya otras veces comunicados, anuncios y promesas repetidas. ¿Cuáles son los logros de los cuales el Presidente habló y que debemos reconocer?, bueno, el tema del respeto a las instituciones, empezando por el Ministerio Público, que ¡ojo!, no es independiente todavía, ojalá sí. Tenemos allí a una Ministra de Justicia que no tiene vinculación política, que no es dirigente de un partido y eso es un gran paso para lograr la independencia de ese importante órgano del Estado.  

Para lograr un Ministerio Público independiente  falta mucho más, y el Presidente lo sabe, por eso anunció las intenciones de someter y promover una reforma constitucional en consenso con los líderes de los principales partidos políticos, porque eso sí, el mandatario también toma en cuenta las otras fuerzas políticas y eso es muy importante. 

Según lo anunciado por Luis Abinader, se trata de una reforma para ¨blindar¨ esos avances institucionales que él ha promovido durante su gobierno, incluyendo su renuncia  a controlar  la Junta Central Electoral, Cámara de Cuentas, Defensor del Pueblo y las Altas Cortes. Si Luis Abinader logra hacer realidad esa reforma y si verdaderamente se garantiza el blindaje que el planteó, le habrá hecho un gran servicio a esta Nación y pasará a la historia como el gran presidente institucionalista.

En su alocución del pasado miércoles, el primer mandatario prometió  otras reformas, algunas de las cuales habían sido anunciadas al menos tres veces de manera formal, como la Reforma Fiscal y  la Reforma Policial. De igual manera en su pieza discursiva el Presidente volvió a prometer varias obras cuya descripción hemos escuchado en los dos discursos formales que han antecedido al que hoy nos referimos. Dentro de esas obras podemos citar la tan anhelada solución vial de la Av. 27 de Febrero con Isabel Aguiar, incluyendo Plaza de La Bandera; El Metro de Los Alcarrizos, que está en proceso de levantamiento y el Puerto de Manzanillo, por enumerar solo tres.

Estas repeticiones funcionan para la opinión de masa, sobre todo bien comunicadas como se hizo la noche del miércoles en las escalinatas del Palacio Nacional; pero no así para la opinión pública responsable e independiente. Es justo aquí donde nuestro trabajo deja de ser agradable para el poder y se convierte, según sus  representantes, en una adversidad odiosa en contra de sus intereses. Nada más divorciado de la realidad.

Otra vez el mandatario culpó al gobierno pasado de todos los males que vive el país; de nuevo lo acusó de ser el responsable de haberlo obligado a él y a su Congreso del Cambio, a  tomar el camino del endeudamiento como única opción  para mantener a flote la economía . 

Es cierto que el Partido Revolucionario Moderno asumió el poder en una situación difícil, que se agravó  con la pandemia.  Ahora bien,  un año es tiempo suficiente para haber corregido las fugas de recursos. 

Instituciones  cuyo único propósito, según esta gestión,  era mantener aceitada una maquinaria corrupta- que dicho sea de pasada se convertía en la caja fuerte con la cual el PLD financiaba y ganaba elecciones- han sido eliminadas. 

Una vez identificados los supuestos carteles corruptos del pasado gobierno,  procesados los culpables  y parada la hemorragia  de recursos,  es tiempo de seguir adelante. Las excusas solo sirven para validar el fracaso y las justificaciones  para retrasar los procesos.  

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